besos
Las ciudades se llenan de besos. Besos en la puerta de casa que se hacen infinitos; besos fogosos en el ascensor, y besos que salen a la calle. Besos tiernos mientras esperas el semáforo en verde y otro grande y pasional cuando terminas de cruzar; besos que se dan de repente y sin avisar, que son como mariposas revoloteando en la boca. Besos en el bar con sabor a café, o en el cine con sabor a palomitas. También hay besos que dejan huella en cada rincón de la ciudad. Hay besos… En cada esquina En cada plaza En cada parque. Cada beso es único. Como esos pequeños besos en el cuello, que explosionan en todo el cuerpo; ese beso en la mejilla que te hace sentir especial; o esos besos que recorren geografías y bailan en el cuerpo. Hay besos que los posas en tu mano con delicadeza, luego cierras los ojos y soplas, y esos besos vuelan como pájaros hasta su destino. Existen besos que se envían por carta; que ...