lunes, 18 de junio de 2012

Fue









Fue una tarde de verano
en una discoteca al aire libre.
Ella estaba retraída, nerviosa,
y él para cortar el hielo
la saco a bailar.
Ambos sonrieron, y, lentamente
se fueron abriendo el uno al otro.
Concluido el baile, iniciaron
una conversación.
Se podía percibir en sus ojos
la ardicia, el deseo de besarse.
Buscaron un lugar apartado
y allí se fusionaron
en un largo, lascivo y 
ardiente beso de esos
que te anulan todos los sentidos
y los labios quedaron entumecidos.
Aún así, deseaban más,
y el segundo beso fue
como encontrar el paraíso.

2 comentarios:

Aurelio Cañizares D. dijo...

Delicioso...

pepa Perez dijo...

Si, deliciosos besos. Gracias amigo...